Y vamos con el tercer acuerdo: No hagas suposiciones
La
imaginación es la loca de la casa decía Sta. Teresa.
¿Cuántas
veces has creado mil historias en tu
cabeza “suponiendo” cosas que luego,
una vez aclaradas, no tenían nada que ver con aquello que pensaste?
Y vamos con el tercer acuerdo: No hagas suposiciones
La
imaginación es la loca de la casa decía Sta. Teresa.
¿Cuántas
veces has creado mil historias en tu
cabeza “suponiendo” cosas que luego,
una vez aclaradas, no tenían nada que ver con aquello que pensaste?
Presuponer lo que otros piensan o
hacen y formular teorías descabelladas es una suprema pérdida de tiempo y un desgaste de energía de nervios
innecesarios.
¡Cuanto mejor es preguntar, averiguar, indagar, en lugar de formarnos mil fantasmas
en nuestra cabeza!
¡Lo mal que
lo pasamos por nada!
¡Cuánto daño
nos hace pensar por el otro!
Nuestros pensamientos están
dirigidos a elucubrar sobre las cosas y las personas y a dar rienda suelta a la
suposición en todos sus ámbitos y posibilidades. Esta afirmación no es
gratuita, y si no piensa; ¿Cuántas veces has dicho? “Yo suponía qué”, “Yo creía
qué…”. “ Yo pensé qué”…
“El
funcionamiento de la mente humana es muy interesante. Necesitamos justificarlo,
explicarlo y comprenderlo todo para sentirnos seguros. Tenemos millones de
preguntas que precisan respuesta porque hay muchas cosas que la mente racional
es incapaz de explicar. No importa si la respuesta es correcta o no; por sí
sola, bastará para que nos sintamos seguros.
Esta es
la razón por la cual hacemos suposiciones. Si los demás nos dicen algo, hacemos
suposiciones, y si no nos dicen nada, también las hacemos para satisfacer
nuestra necesidad de saber y reemplazar la necesidad de comunicarnos. Incluso
si oímos algo y no lo entendemos, hacemos suposiciones sobre lo que significa,
y después, creemos en ellas. Hacemos todo tipo de suposiciones porque no
tenemos el valor de preguntar.
La
mayoría de las veces, hacemos nuestras suposiciones con gran rapidez y de una
manera inconsciente, porque hemos establecido acuerdos para comunicarnos de
esta forma. Hemos acordado que hacer preguntas es peligroso y que la gente que
nos ama debería saber qué queremos o cómo nos sentimos. Cuando creemos algo,
suponemos que tenemos razón hasta el punto de llegar a destruir nuestras
relaciones para defender nuestra posición.”
(Dr. Miguel Ruiz. Los cuatro acuerdos Toltecas)
Al final podríamos decir que es
un problema de comunicación:
Percibimos nuestra realidad, y en
lugar de preguntar, nos la creemos y actuamos en consecuencia.
Solución: Dejar de imaginar, aprender a comunicarnos. Dejar que
la loca de la casa (la imaginación) haga de las suyas, e intentemos acercarnos
a la realidad, tal cual, sin poner nosotros de nuestra “cosecha”.
¿Cómo? Aprendiendo a comunicarnos mejor. La forma de evitar las
suposiciones es preguntar y
asegurarnos de que las cosas nos queden claras. La respuesta puede gustarnos o
no, pero ya esa es otra historia.
Cuando dejamos de hacer
suposiciones, nos comunicamos con habilidad y claridad. Y si somos capaces de
tener una comunicación efectiva,
todos nuestros problemas comienzan a resolverse. Te ahorrarás muchos disgustos,
evitarás muchos errores, y sobre todo vivirás una vida más tranquila y feliz.
¿Qué te parece? ¿Merece la pena
llegar a este acuerdo contigo mismo?
Si quereis recordar el primer acuerdo pinchad en en el siguiente enlace : SE IMPECABLE CON TUS PALABRAS
Si quereis recordar el segundo acuerdo pinchad en el siguiente enlace : NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE








